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tertulianes

El autor del Curioso Incidente....

"No se puede escribir sobre gente feliz"

HOMBRE TRANQUILO. NORTHAMPTON (INGLATERRA), 1962.SALTÓ AL ÉXITO CON 'EL CURIOSO INCIDENTE DEL PERRO A MEDIANOCHE' HOMBRE TRANQUILO. NORTHAMPTON (INGLATERRA), 1962.SALTÓ AL ÉXITO CON 'EL CURIOSO INCIDENTE DEL PERRO A MEDIANOCHE'
BEGOÑA ARCE
LONDRES

De pequeño odiaba el colegio, un internado inglés de niños bien que Mark Haddon describe como "una cárcel abierta" y "un zoo sin jaulas". Ahora es libre de trabajar a su aire, en su casa de Oxford.

--¿Esta es una novela para reír o para llorar?
--Para unos es una novela ligera y divertida. Para otros es triste y un poco deprimente, especialmente para quienes han pasado por experiencias similares a las que cuento. He querido hacer el retrato de una familia de provincias muy ordinaria.

--Un padre suicida, un hijo gay, una madre adúltera. ¿Esto es a lo que usted llama una familia normal?
--Nunca me he encontrado con una familia normal. Cada vez que me he encontrado con una que parece normal, descubres que detrás de la imagen feliz y tranquila hay una historia oculta.

--Además de secretos, sus personajes tienen bastantes problemas de comunicación.
--Muéstreme una familia que no esconda nada. Imposible. Las mejores historias son las de gente que no se comunica con los demás. No se puede escribir sobre gente feliz.

--El suicidio de George, el padre jubilado, es un momento muy grimoso y a la vez tiene algo cómico.
--La forma en que trata de suicidarse es un poco excesiva. La gente habla, pudorosa, de "ese terrible accidente en el cuarto de baño". En el primer borrador del libro, era la escena con la que arrancaba el primer capítulo. Se lo llevé a mi editor, lo leyó y me dijo que quería saber lo que pasaba después, pero me advirtió de que quien leyera aquello creería que tenía entre manos una novela de horror. Así que cambié la estructura.
--La crítica dice que este relato es menos complejo que El curioso incidente del perro a medianoche, su anterior novela.
--En cierta manera es más difícil, porque hay cuatro protagonistas muy similares y quieres que cada uno tenga una visión diferente del mundo. Es complicado escribir sobre una mujer de 60 años que está teniendo un romance o de un agente inmobiliario de treinta y tantos que viva en Londres.

--Jacob, su personaje infantil, está muy conseguido.
--No hay suficientes niños en los libros. Si cuidas niños no tienes tiempo de escribir. Yo paso la mayor parte de mi vida con niños, tengo dos de 3 y 6 años, y me sería muy difícil escribir novelas sin niños.

--¿El éxito le ha dado más libertad?
--Ahora puedo hacer lo que quiera. Para mí es muy difícil escribir por encargo. Lo tuve que hacer en el pasado, cuando no tenía dinero. Pero ahora estoy escribiendo poemas y es estupendo dedicarse seis meses a escribir poesía, tranquilamente, sin angustiarte pensando que es un suicidio financiero.

--¿Se acabará llevando al cine Un pequeño inconveniente?
--Puede que se haga una película y también una adaptación para la televisión. La televisión favorece la perspectiva de las cosas cotidianas, más pequeñas. A veces el cine da un tono demasiado grandilocuente a las historias. Tienen que tener los mejores artistas, los mejores decorados, los mejores trajes. Al final, es como si la historia estuviera hinchada con esteroides.

Novedades del nuevo curso

Marías, Vila-Matas, Littell, Auster y cinco premios Nobel, novedades en otoño

 

Las últimas obras de Javier Marías, Vila-Matas, Jonathan Littell, Philip Roth, Paul Auster y de los premios Nobel Coetzee, Oé, Pamuk, Soyinka y Kertesz destacan en el otoño literario español, en el que se recordarán los 800 años del Poema del Mío Cid.

Las letras españolas alumbrarán en el próximo trimestre obras esperadas como la tercera parte de «Tu rostro mañana», «Veneno y sombra y adiós» (Alfaguara), «Exploradores del abismo» (Anagrama), de Enrique Vila-Matas, «Quattrocento» (Planeta), de Susana Fortes, ««La gloria de los niños» (Alfaguara), de Luis Mateo Díaz, o «Debería caérsete la cara de vergüenza» (Anagrama), de Sergi Pàmies.

Tras el éxito internacional de «Los crímenes de Oxford», cuya adaptación al cine se estrenará próximamente, Guillermo Martínez publicará en septiembre «La muerte lenta de Luciana B.» (Destino) y la autora española más veterana en activo, Mercedes Salisachs, también presentará novela, «Entre la sombra y la luz» (Ediciones B).

Entre los autores latinoamericanos, destaca la publicación en septiembre del volumen de memorias «La suma de los días» (Areté), de Isabel Allende, y la última novela de Alfredo Bryce Echenique, «Las obras infames de Pancho Marambio» (Planeta), un retrato del efecto siniestro de la traición humana.

La literatura latinoamericana estará además representada en los próximos cuatro meses por «Prisión perpetua» (Anagrama), de Ricardo Piglia; «Como el río fluye» (Planeta), de Paulo Coelho; «Todas las familias felices» (Alfaguara), de Carlos Fuentes; o «La cazadora de astros» (Plaza y Janés), de Zoé Valdés.

Hasta cinco premios Nobel verán publicadas en otoño sus obras: «Diario de un mal año», de J.M. Coetzee (Mondadori); «La maleta de mi padre», de Orhan Pamuk (Mondadori); «Dossier K.» (Acantilado), de Imre Kertesz; «Clima de miedo» (Tusquets), de Wole Soyinka; y «MT y las maravillas del bosque» (Seix Barral), de Kenzaburo Oé.

Otros autores extranjeros con novedades serán Paul Auster con «La vida interior de Martin Frost» (Anagrama/Ed.62); el último premio Goncourt, Jonathan Littell, con su nueva obra «Las benévolas» (RBA); Cormac McCarthy con la novela con la que ganó el Pulitzer, «La carretera» (RBA/Ed.62); Philip Roth con «El profesor del deseo» (Mondadori); y Woody Allen con su último libro de relatos 25 años después del último, «Pura anarquía» (Tusquets/Columna).

La novela negra tendrá en los próximos meses ilustres representantes: Ian Rankin con su «Nombrar los muertos» (RBA), Henning Mankell con «Zapatos italianos» (Tusquets), Michael Connelly con «Echo Park» (Roca) y Alicia Giménez-Bartlett con la nueva entrega de la inspectora Petra Delicado, «Nido vacío» (Planeta).

Las obras del AVE y la Sagrada Familia ya tienen su primera novela con «El silencio de Gaudí» (B), de Juan David Morgan, un thriller actual similar al de Francisco Asensi, «Sangre (Aima)» (Suma de Letras), que tiene el Opus de trasfondo en su trama.

En el género histórico aparecerán «La bodega», de Noah Gordon; «Veritas», de R.Monaldi y F.Sorti (Roca); «El paraíso de los asesinos» (Planeta), de Peter Berling; «Imperium» (Grijalbo/62), de Robert Harris; y «Las saturnales» (Edhasa), de Linsey Davis en la octava entrega de su detective romano Falco.

Sin abandonar la novela histórica, los lectores también podrán disfrutar a partir de noviembre de las obras de dos españoles habituales del género: León Arsenal con «Los malos años» (Edhasa), centrada en la guerra entre Pedro el Cruel y la Reina Blanca, y José Calvo Poyato con «La dama del dragón» (Plaza).

El franquismo sigue inspirando a historiadores y especialistas en libros como «Crónica del antifranquismo», de Fernando Jaúregui y Pedro Vega, y «Hitler y Franco», de Xavier Moreno (Planeta); «Roosevelt y Franco» (Edhasa), de Joan Maria Thomas; o «Ramón Ruiz Alonso y la muerte de García Lorca» (Aguilar), de Ian Gibson.

Sin abandonar el ensayo histórico, en otoño se editarán «Historia de la construcción de las pirámides» (Crítica), de la máxima autoridad arqueológica egipcia Zahi Hawass», y «Nagasaki. Las crónicas destruidas por McArthur» (Crítica), de George Weller.

En el género de la no ficción destacan las biografías de los cineastas Douglas Sirk y David Lynch (Cátedra), de Cary Grant (Lumen), del pintor Diego Rivera (Lumen), las memorias actualizadas de Dionisio Ridruejo (Península), las del periodista Carles Sentís (Destino) y del presidente francés Nicolas Sarkozy (Taurus), y «Diario ruso» (Debate), de la asesinada periodista Politkovskaya.

Con Debate llegarán otras obras de ficción como «El ataque contra la razón», en el que Al Gore desmonta la presidencia de Bush; «Cómo la vida imita al ajedrez», de Kasparov; «Los últimos días del Che», de Juan I. Siles; y «La teoría del todo», de Stephen Hawking.

El ensayo «La utopía arcaica» (Alfaguara), de Vargas Llosa, coincidirá en las librerías con la obra del semiótico Umberto Eco y su «Historia de la fealdad» (Lumen).

No faltarán clásicos como los cuentos de Pardo Bazán (Lumen), acompañada por una biografía de la gallega escrita por Eva Acosta (Lumen), las narraciones completas de Rudyard Kipling (Acantilado), o inéditos como «El caballero de Héctor Sainte-Hermaine», la novela perdida de Alejandro Dumas (Emecé/La Campana).

El aniversario del Cantar de Mío Cid será conmemorado con una edición especial de José Luis Corral (Edhasa) y otra de Alberto Montaner (Crítica y Círculo) que parte del primer análisis del único manuscrito conocido mediante técnicas videomicroscópicas.

En la poesía se editarán asimismo las canciones de Bob Dylan (Alfaguara); el primer volumen de la poesía de Ruben Darío, que Círculo comenzará a publicar en octubre; los tres tomos de la obra completa del poeta del 27 Pedro Salinas (Cátedra), así como «El mono de Lord Rochester» (Península), reivindicación de Graham Green, en forma de biografía, del gran poeta inglés del siglo XVII John Wilmot.

Antes de que en febrero aparezca aquí la última entrega de Harry Potter, los más jóvenes podrán leer «¡A mí no me grite!» (Lumen), un libro inédito en España del dibujante argentino Quino. EFE.

 

ARTÍCULO MUY INTERESANTE DESPUÉS DE LA MUERTE DE Kapuscinski

JOAQUÍN ESTEFANÍA

El enviado de Dios

Ha muerto Kapuscinski. Desaparece un maestro esencial para los periodistas de varias generaciones, que habitualmente suelen ser contemporáneos nuestros. Ya no vendrá a inaugurar el curso de la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS, como había prometido. Hace aproximadamente un mes recibimos un fax suyo desde Varsovia diciéndonos que este año tampoco podría acompañarnos, pero sus excusas hablaban de trabajo, no de enfermedad. Firmaba "Ricardo", como siempre. Por alguno de sus amigos más cercanos sabíamos de las complicaciones de su salud, pero no hasta el punto de considerar que eran irreversibles.

"No sea que por miedo a morir nos suicidemos", decía

Fue a África por primera vez en 1957 y volvió cada vez que se le presentó la ocasión

Recientemente falló a otra cita con los patronos de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que preside Gabriel García Márquez, y desde Cartagena de Indias hablaron con él a través de videoconferencia. Tampoco en esa ocasión imaginamos que su ausencia se debiese a otra cosa que los compromisos: sus reportajes y sus libros. La mutua admiración periodística y literaria entre García Márquez y el reportero polaco se plasmó en los talleres de periodismo que dio a principios de este siglo en algunas capitales latinoamericanas. Fruto de los mismos fue un libro que representa mejor que cualquier otro (quizá con Los cínicos no sirven para este oficio) esa mezcla de la propia vida, el trabajo y el ocio que ha sido la principal característica de la práctica periodística de Kapuscinski. Ese libro, que se titula Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar), no tuvo una edición venal pero se ha distribuido por miles entre los alumnos de talleres, encuentros prácticos y seminarios que tuvieron la suerte de contar con un maestro como el polaco. Es en este texto en el que Kapuscinski nos da la clave de su éxito, hasta ser calificado como el mejor reportero del siglo XX: el periodismo es una actividad en la que hay que medir las palabras que usamos, porque cada una puede ser interpretada de manera malévola por los enemigos de la gente de la que escribimos; desde este punto de vista nuestro criterio ético debe basarse en el respeto a la integridad y la imagen del otro. Porque "nosotros nos vamos y nunca más regresamos", pero lo que escribimos sobre las personas se queda con ellas por el resto de su vida. Nuestras palabras pueden destruirlos. Y, en general, se trata de gente que carece de recursos para defenderse, que no puede hacer nada.

Aquí se manifiesta con nitidez el protagonista principal de la mayor parte de la obra periodística de Kapuscinski: la gente del continente africano, que tantas veces recorrió antes y en la época de la globalización, justo cuando África dejó de interesar al resto del mundo. En Ébano, una de sus obras canónicas, "el enviado de Dios", como le calificaba John Le Carré (cuya última novela, La canción de los misioneros, también transcurre en África, así como El jardinero fiel), se sumerge en el continente que apenas existe rehuyendo las paradas obligadas, los estereotipos y los lugares comunes; vive en las casas de los arrabales más pobres plagadas de cucarachas y aplastadas por el calor; enferma de malaria; corre peligro de muerte perseguido por los guerrilleros; tiene miedo y se desespera. Pero llega el primero y escribe este testimonio incomparable. Fue a África por primera vez en 1957 y luego, a lo largo de medio siglo, volvió cada vez que se le presentó la ocasión.

Tuvimos la suerte de convencerle para que colaborase en EL PAÍS. Las últimas conversaciones periodísticas con Kapuscinski estaban teñidas de la incertidumbre que hoy acongoja al futuro de los medios de comunicación tradicionales. Pensaba que la revolución tecnológica no debía hacer olvidar los procedimientos tradicionales del mismo. "No sea que por miedo a morir nos suicidemos", decía. Opinaba que es paradójico que se nos diga que el desarrollo digital de los medios de comunicación ha conseguido unir a todas las partes del planeta en la globalización (lo que no es cierto porque todavía hay cientos de millones de personas que no tienen contacto con los medios, que viven fuera de su influencia) y, al mismo tiempo, la temática internacional cada vez ocupa menos espacio en esos medios, ocultada por la información local, por los titulares sensacionalistas, los cotilleos, los personajillos y toda la información mercancía.

Entre las notas que conservo de uno de sus seminarios más recientes, un joven le preguntó cuál era el principal riesgo que corre el periodista en el ejercicio de su profesión. Y Kapuscinski responde: el principal peligro es la rutina. Uno aprende a escribir una noticia con rapidez, y a continuación corre el riesgo de estancarse, de quedarse satisfecho con ser capaz de escribir una noticia en una hora, convencido de que eso es todo lo que requiere el periodismo. Ésta es una visión nefasta de la práctica profesional. El periodismo es un acto de creación. Su última lección.

Novelas de Vázquez Figueroa gratis

 

Hola tertulianes!

He recibido esta interesante carta de Vázquez Figueroa, quizá sea de vuestro interés.

Besos

Mis novelas gratis

novelas Alberto Vázquez Vázquez-Figueroa
A partir de ahora mis novelas se editarán simultáneamente en edición “cara”, de
las llamadas “de tapa dura”, en edición de bolsillo a mitad de precio, podrán
descargarse gratuitamente en “Internet” y todos los periódicos o revistas que lo deseen
están autorizados a publicarlas al estilo de las antiguas novelas por entregas con la
diferencia que en este caso no tendrán obligación de pagarme nada en concepto de
derechos de autor.
Me han preguntado si es que me he vuelto loco, me sobra el dinero o pretendo
arruinarme y arruinar de paso a mi editor. No es el caso.
He meditado largamente sobre el tema y he llegado a la conclusión de que hoy en
día hay público para todos los niveles adquisitivos del mismo modo que quien lo
desea puede almorzar en un restaurante de lujo, en una simple hamburguesería e
incluso acudir a un comedor social.
También puede hacerse un traje a medida, comprárselo en unos grandes almacenes
o en un rastrillo dominguero.
Igual ocurre en la mayor parte de las facetas del consumo, excepto en lo que se
refiere a los lectores que tienen que resignarse a pagar el precio que marca el editor
que ha adquirido los derechos en exclusiva de un determinado libro o aguardar años
hasta que se edite en bolsillo.
Y desde luego nunca lo obtendrá gratis.
Y se me antoja injusto porque la cultura es tan importante como comer o vestirse, y
desde luego mucho más importante que adquirir un coche donde se ofrecen cien
gamas de precios donde elegir.
Mi próxima novela trata sobre Irak y las oscuras maquinaciones de las grandes
compañías americanas que inventaron la existencia de armas de destrucción masiva
con el fin de iniciar una guerra que ha costado casi medio millón de muertos y nunca
podrá ganarse, pero que produce miles de millones de beneficios a empresas
directamente ligadas a lo mas altos cargos de la administración republicana.
Y a mis lectores, cualquiera que sea su condición social o capacidad adquisitiva,
ese tema les interesa conocerlo a fondo en estos momentos, no dentro de dos años,
que sería cuando cualquier otra editorial considerase que ya había exprimido al
máximo el limón de la “tapa dura” y tuviera a bien editarla en bolsillo para unos
lectores “De Segunda Categoría”.
No deben existir lectores de segunda ni de tercera categoría, porque lo que importa
es su relación directa con el autor independientemente de lo lujoso que sea el vehículo
que proporcione dicha relación.
Al cumplir cincuenta años como escritor muchas personas me han asegurado que
se acostumbraron a leer con mis novelas de aventuras, y aunque algunas me han sido
infieles con el paso del tiempo, lo que importa es el hecho de que empezaron a leer y
aficionaron de igual modos a quienes les rodeaban.
Folletines del estilo de “Los tres mosqueteros”, “Los Miserables” o “El Conde de
Montecristo” consiguieron que, al poder acceder gratuitamente a tan magníficos
textos, en el transcurso de una sola generación el número de lectores franceses se
multiplicara por tres.
Los editores no tienen derecho a quejarse de que “se lee poco” mientras mantienen
el control sobre el precio de lo que en ese momento interesa, ni las autoridades
deberían promover absurdas campañas publicitarias que no conducen mas que a gastar
dinero; lo que deben hacer es presionar a los editores a la hora de poner los libros al
alcance de todos los bolsillos.
Personalmente prefiero que me lean dos estudiantes, obreros o secretarias en el
autobús por siete euros, que un alto ejecutivo en su cómodo despacho por veinte,
porque aunque gane menos si el libro es bueno esos dos lectores se convertían en
cuatro y luego en ocho, y resulta evidente que existen muchos mas obreros,
estudiantes y secretarias que altos ejecutivos.
Y si el libro es malo ni unos ni otros lo compraran.
En cuanto al hecho de ofrecerlo gratuitamente en “Internet” tengo claro que quien
lo descargue de la red nunca hubiera comprado mi novela, o sea que prefiero que me
lea gratis a que no me lea.
Tal vez la próxima vez se decida a comprar un libro aunque no sea mío.
Algo es cierto: he vendido casi veinticinco millones de libros y todo el dinero que
me han pagado me lo he gastado, pero una gran parte de los lectores que he
conseguido, aun los conservo.
Y de todo el dinero que gané la mitad se lo llevo Hacienda.
Sin embargo Hacienda aun no ha logrado arrebatarme un solo lector.
En Inglaterra, país culto donde los haya, los escritores no pagan impuestos por el
fruto de su trabajo, pero en España, pese a pertenecer también a la Unión Europea,
cada año debo entregar la mitad de mis ingresos a Hacienda o me embargan.
Eso significa que un escritor ingles cuenta con el doble de medios económicos que
yo para viajar o investigar a la hora de encarar un nuevo trabajo.
Eso no evita que las autoridades españolas se lamenten de que nos esté invadiendo
la cultura anglosajona, y lo único que se les ocurre para remediarlo es adquirir los más
emblemáticos y costosos edificios de cada capital con el fin de instalar un nuevo
Instituto Cervantes en el que dar cobijo a “intelectuales” afines al partido que se
encuentre en esos momentos en el poder.
Para nuestra voraz, inculta y derrochadora administración tan solo somos europeos
cuando conviene, y esa es una de las razones por la que prefiero regalarle la mitad de
mis ganancias a unos lectores anónimos que tal vez me lo agradezcan, que a un
gobierno que no solo no lo agradece, sino que no acepta que para escribir un una
novela interesante sea necesario viajar e investigar, e incluso amenaza con quedarse
con mi casa.
Siento curiosidad por saber si las editoriales continuaran con su absurda política
inmovilista o comprenderán que es hora de renovar unos hábitos que no han
evolucionado un ápice en trescientos años mientras que a su alrededor el mundo se
transforma a marchas forzadas.
En mi juventud una película se estrenaba en una única y enorme sala, estaba casi
un año en cartel y tan solo entonces pasaba a los cines de barrio. Hoy se estrena en
cuarenta multisalas, a los quince días se edita en “DVD”, al mes se compra en
televisión, y se puede ver en las cadenas abiertas a los tres meses.
Si las grandes productoras cinematográficas, con sus complejos estudios de
“marketing” han llegado al convencimiento de que esa es la formula que conviene en
los tiempos que corren, las editoriales deberían tomar buena nota al respecto.
El mundo del libro tiene la enorme suerte de que no resulta rentable a los “piratas”
del “Top-Manta” que tanto daño hace a las industrias del cine y la música, pero por
eso mismo, y por la gran competencia de la televisión y todo tipo de deportes de
masas, los que lo gestionan deberían plantearse un cambio radical e intentar conseguir
lectores antes que beneficios.
Sin lectores no hay beneficios, y cuando haya muchos lectores ya llegaran los
beneficios.
Resultará muy interesante comprobar si los Ministerio de Cultura y Hacienda
seguirán opinando que es preferible que los empresarios- en este caso los editorescontinúen
manteniendo el privilegio de abaratar los precios únicamente cuando les
convenga sin tener en cuenta los intereses de los lectores, al tiempo que no cesan de
apretarle las clavijas al pobre trabajador- en este caso el autor.
Por lo visto un gobierno que se autodenomina socialista considera que es preferible
proteger al que se beneficia económicamente de la cultura que al que la crea.
Existen varias editoriales multimillonarias, pero ni un solo autor español
mínimamente “acomodado”
El viejo dicho, “En España escribir es llorar” ya no tiene sentido: debería decirse
“En España escribir- y leer- es pagar”.
Aunque lo cierto es que a la hora de pagar la mitad de lo que se gana a una
Hacienda que no da nada a cambio, entran ganas de llorar.
A.V V-F

inaguración

Inicio, si acompañado, mejor.

Ante todo, un abrazo en silencio para Concha, Nuria y los suyos.

Esto es una "intención". Para los que están lejos.  Para los que estando, no están, para los despistados, para los sin agenda, para....... quien ........

La próxima es el día 16 de Julio, veremos una peli, nos desearemos felices vacaciones y acordaremos una lectura más a compartir.

Y... eso, lo estoy intentando.